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19 de marzo de 2017

3 bandas 3



Hace poco me surgió la idea de hacer un posteo diferente. Para no hacer posteos muy largos, juntar a tres bandas en un solo posteo. Podrían ser cuatro o también dos, pero tres queda mejor. Tres breves reseñas para introducir a estas bandas. Distintas entre sí, pero con las mismas ganas de hacer cosas nuevas, en el amplio espectro musical. 

Kjjjjjjjjj


Sin ninguna voz, este trío instrumental con Mariano Membrives en Guitarra, Nicolás Esparrach en Bajo y Lorenzo Schiavo en Batería lleva un disco editado hasta el momento.
Rock setentoso y a veces moderno. Canciones que sin necesidad de letras reflejan el sentimiento de cada una. Con alguna influencia de Satriani y pasajes psicodélicos.
Guitarras virtuosas. A veces metaleras pero siempre con contundencia, que se mueven sobre furiosas bases. Que pueden ir, desde la plena tranquilidad, hasta el estruendo en una sola canción. Cada canción provoca una sensación diferente, con diferentes efectos pueden crear pasajes que hacen que cada canción sea única.

"Grrrrrrrrr" - Kjjjjjjjjj

Mambonegro


Luego de la disolución de la mítica banda santafesina La Cruda, Leonardo Moscovich (guitarra y voz) y Martin Zaragozi (bajo y voz) se juntaron con Ale Collados (batería y voz) de Cabezones, para crear una nueva propuesta en la ciudad.
Un power trío con mucha potencia. Stoner. Heavy. Adrenalina. Rock en estado puro, sin aditamentos. Donde además de la distorsión y las bases crudas y atropellantes, se suman tres voces que truenan en cada canción.
Hasta ahora llevan un disco homónimo,  editado en 2013 y a la espera (ansioso de mi parte) del segundo disco, con canciones donde muestran un despliegue instrumental, con las características del género, velocidad, efectos y algunas letras, como lo demuestran Temas como “Criminal” o “Faros de odio".

 
"Faros de odio" - Mambonegro

Los Rusos Hijos de Puta

 

Ya desde el nombre, muestran como vienen a patear con los esquemas tradicionales del rock. Con lo ya establecido. Con descaro y rebeldía. Con mucho rock.
Luludot Viento (Voz, teclado y guitarra), Florencia Mazzone (Batería y coros), Santiago Mazzanti (Bajo y coros) y Julián Desbats (Guitarras, coros y voz) forman una propuesta punk nueva, pero que sin duda ya están dejando marcada su huella.
Primero con el EP “Hola” (2013), y luego con el más reciente (con un título que es toda una declaración de principios) “La rabia que sentimos es el amor que nos quitan” (2015), el cuál sugieren escuchar a máximo volumen y que fue producido por Lucy Patané.
La adrenalina que producen tanto las guitarras chillantes, como las bases contundentes que vibran en el pecho, sumado a las voces de Luludot, se escuchan en “Los pibe” (“los pibes de ahora no dicen nada, se peinan, se visten y no dicen nada”) o “Sonowball”, donde cantan contra las costumbres cotidianas, afirmando: “pensándolo mucho mejor, no voy ir nunca más a trabajar, estoy cansada de morirme de lunes a viernes”. 
Desde los teclados sutiles, que se escuchan en cada canción, hasta las voces masculinas de “La federal” (“están llegando los de la federal vienen bajando los de la federal”) o “Indiana” donde los decibeles bajan un poco. También aparecen la más sombría “Luna” o el cover garagero, del clásico de Lennon (“Well, well, well”). Todo parece estar ajustado, nada fuera de lugar.

 "Los Pibe" - LRHDP

2 de marzo de 2017

Encender algo para no apagarlo más

Es muy notable ver como todavía existen bandas que se plantean la idea de una continuidad entre sus discos. Un hilo conductor (invisible o apenas perceptible) que los una. Musicalmente, conceptualmente, desde la poesía, o todos al mismo tiempo. Porque, no solo habla de mantener una estética como banda, sino de trasmitir un mensaje, a través de las canciones, completo.
Mi Amigo Invencible es una banda mendocina que viene tocando desde hace unos pocos años, pero con 6 discos editados. Mariano di Cesare en guitarras y voces, Mariano Castro en voz, Nicolás Voloschin en guitarras y voces, Arturo Martín en batería, Juan Pablo Quatrini en bajo y Leonardo Gudiño en percusión,  componen esta banda en constante crecimiento, que en el año 2011 comenzó con la idea de una seguidilla de discos, relacionados entre sí de alguna manera.
El disco que motiva este posteo, salió en 2015. Y viene como cierre de una trilogía, que empezó en 2011 con “Relatos de un incendio”, continuó con “La Nostalgia Soundsystem” en 2013 y el que nos aboca, “La Danza de los Principiantes”.
La tapa muestra un dibujo de un cantante mayor de edad con un traje gastado, cantando en el escenario de un bar, algo desvencijado, pero que mantiene una temática algo deportiva, con banderines y camisetas colgadas en paredes desgatadas. Se lo nota concentrado, como sintiendo con el alma lo que dice. Sin dudas, anticipa lo que va a ser el disco, y por donde viene la onda con estos muchachos.


Entre palmas y tarareos, da comienzo con “Cada vez”, y al ratito nomás, empieza “Máquina del tiempo”, con un bajo que sugiere el ritmo y con apenas unas percusiones, a la que se van sumando las guitarras.
Se permiten jugar con los efectos y los diferentes tonos en cada canción, dando el clima ideal a cada una. Como en el tema que da título al disco, que al llegar al estribillo, la distorsión acompaña a la voz, generando un efecto cuasi psicodélico. Bajando y luego subiendo en el estribillo: “Su voz llegó al rincón, donde bailábamos vos y yo”
Hay espacio para la velocidad, como la galopante “Edmundo año cero” que suena a The Strokes, entre baterías rápidas y distorsiones potentes, o “Puentes rotos”, que se mueve sobre una especie de loop que acompaña a la voz, para luego explotar entre voces, guitarras y coros coordinados, con una letra que declara: “Es la sed de un principiante, que no conoce ningún bar”. Y también, hay lugar para las más minimalistas como “Noches de ciencia ficción”.
Algo curioso, es la unión que se da entre algunas de las canciones del disco, como en la dupla “Gato negro pasa”, “Gato blanco atrincherado”. Dos canciones diferentes, pero unidas por la forma de las voces que se unen y suenan como un conjunto, y sobre guitarras que se mueven por una cuerda y que a suenan Disco, con pasajes psicodélicos. Mientras que la unión final, entre “Mateo” y “Entre los cuerpos” es perfecta, porque no es un medley típico, sino que el final de la primera, se transforma en el final de la segunda, y queda en el aire todo el tiempo, mientras ésta última sigue sonando.
Modernos. Frescos. A veces post punk. Una trilogía con un cierre impecable. Veremos que se traen después, pero el piso con este último disco, es claramente altísimo. Escuchemos.

"La Danza de los Principiantes" (Álbum) - Mi Amigo Invencible

12 de febrero de 2017

Orquesta de señoritas

Uno puede escuchar una canción de algún artista que puede gustarle. Después quizás, escucha un disco (o más canciones) de ese mismo artista, y puede gustarle también. Y quizás después, tiene la oportunidad de ver en vivo a ese artista, y puede gustarle todavía más. Y creo que es en el vivo, donde uno termina de descubrir a los artistas. Esas canciones que salen de los parlantes (o de unos auriculares) interpretadas ahí, en vivo. Ese efecto de atracción que se genera, es todavía mas grande, si hay una especie de complicidad, entre el público y el/los artistas arriba del escenario, pero también entre los mismos artistas, sobre el escenario. Eso es lo que me pasó cuando primero escuché, y luego vi en vivo, a Las Taradas.
Como dije en el título, es una Orquesta de señoritas. Pero que no se entienda como una cuestión de género. Por un lado si, sus integrantes son mujeres, y por otro su sonido está emparentado con el sonido de las orquestas de los años 50, tanto desde la instrumentación, cantidad de integrantes y hasta, diría yo, la estética. Como traer a la actualidad aquellas orquestas que tocaban en los bailes.La propuesta de Las Taradas es muy interesante y a la vez atrapante. Quizás a los más grandes les traiga algo de nostalgia y buenos recuerdos y a los más jóvenes, los pueden cautivar esas canciones (que en algunos casos ya tienen más de 60 años) pero que en manos de Las Taradas suenan modernas.Como parte de un rescate emotivo (o mejor dicho musical), Lucy Patané (El Tronador, La Cosa Mostra, Diego Frenkel, y diversos proyectos con Marina Fages) y Paula Maffia (La Cosa Mostra, Paula Maffia Orgía, Boca de Buzón) deciden reunir a un grupo de artistas, todas con amplia trayectoria dentro del ambiente, ya sea como solistas o en banda.Sin embargo, decidieron, dejar de lado sus nombres, para tocar bajo un alias. Idea que no hace más que reforzar esa estética que mencionaba (a lo que suman su vestuario y arte de discos). Además de las ya mencionadas, Paula Maffia como “Doña Luisa Malatesta” en voz, cuatro venezolano, ukelele y acordeón, y Lucy Patané como “Lucía de Paco” en guitarra y voz, se les suman: Lu Martínez (Alvy Singer Big Band, Lu Martínez, Marina Fages y las chicas de Humo) como “Encarnación de los Males” en contrabajo y voz, Rosario Baeza (Los Primitivos, Les Mentettes Orchestra, Holy Cows) como “Exaltación de la Cruz” en violín y voz, Nati Gavazzo (El Melancólico Robinson y su Orquesta de Srtas) como “La Tía Nidia López do Pandeiro” en percusión y voz, Marcela Galván Alberti (Amores Tangos) como "Kelly G" en clarinete y saxo soprano, más la presencia eterna de Carla Branchini (PolleraPantalón, Alvy Singer Big Band, Nimbo) como “Cheetara Rodríguez”. A las que suman otras “Taradas” para ampliar la sonoridad de las canciones según lo necesite cada canción.


Con esta idea sale en 2012 “Son y se hacen”, donde aparecen versiones impecables de algunos temas de otras épocas, como la cumbia colombiana "Santa Marta" , la canción de M.E. Walsh "El Show del perro Salchicha" y también “Comin' Home, Baby!” de Ben Tucker.
Los arreglos vocales, con esas voces de diferentes colores y tonalidades, le dan un toque especial a cada canción. Sin necesidad de distorsión. La sonoridad. Los vientos, las cuerdas, las voces… todo parece sonar ensamblado. Nada fuera de lugar.
Pero los temas que causan más impacto, son los propios. El coqueteo de “Que no, que no”, con palmas y un ukelele, a la que se van sumando el resto de los instrumentos. Con una percusión impecable, logran un coqueteo, que se agranda mas aún con la letra: “Soy culpable de una caricia, de algún besito que yo te di”.
Imposible no trasladarse a las viejas canzonettas, cuando suena el violín de “La Parranda”, que invita a moverse, a bailar y terminar cantando todos juntos: “Por qué el amor es traicionero, soy parrandera para que lo he de negar”. Y hasta se permiten incursionar en otros idiomas, como la francesa y romántica “Cou Cou” o “Americanizada” cantada en portugués.
Después vendría el reciente “Sirenas de la jungla” (2015). Un poco más melancólico y más variado en estilos que el anterior y además con cinco temas propios. Como el bolero “La preferida” (“No quiero ser la única, quiero ser la preferida”) uno de los puntos altos del disco. O “No me entiendes”, donde un contrabajo sirve de introducción, para esta canción, que también tiene una sección de vientos muy atractiva. Jugando entre el inglés y el español, y que recuerda el sonido de las grandes orquestas americanas (de esas que uno ve en las películas, tocando en un gran salón).
Pero además hay algunas versiones, como “En bancarrota” de Leonor Marzano, famosa por haber integrado el Cuarteto Leo. La excepcional “Canción del jangadero” de Dávalos y Falú, y hasta un Medley que incluye desde “Perfidia” hasta “Había una vez una gata” de Pescetti, nuevamente permitiéndose jugar con las canciones para niños.
Desde los arreglos cuidados de cada canción hasta la simpleza con la que interpretan cada una ellas. Alegría, baile y precisión. Algo, de lo que podemos escuchar en la música de Las Taradas.
 
"Que no, que no" - Las Taradas

6 de febrero de 2017

Un día escuchando al Siempreterno

Retomando una sección un poco descuidada. Los discos. En este caso se trata del disco debut de una banda nacional. El disco ya tiene unos años (salió en 2010) y fue el primero de los cuatro que editaron hasta el momento. La banda: El siempreterno. El disco: El siempreterno.
Integrada por: Midnerély Acevedo (Mimi Maura) en voz, Sergio Rotman (Cienfuegos, Los Sedantes, Los Fabulosos Cadillacs) en voz y guitarra eléctrica, Ariel Minimal (Pez) en guitarra, Álvaro “Ruso” Sánchez (Los Sedantes) en bajo y Fernando Ricciardi (Los Fabulosos Cadillacs, Mimi Maura, Cienfuegos) en batería. Nombres que quizás puedan sonar conocidos para algunos.
Punk y velocidad. Pero también algo de ritmos latinos y hasta se rozan los boleros. La propuesta de Rotman y compañía venía para sacudir un poco la estantería del rock argentino.
Desde el primer tema (o los primeros segundos), irrumpen con una inyección de adrenalina. “7 Eleven”. Las voces de Midnerély y Sergio juntas, potencian aún más la canción. Después aparece “Rohypnol” (“En un segundo le voy a explicar, que estoy haciendo lo que puedo hacer”), con un coro que bien podría sonar en alguna ópera teatral, como antesala para la voz de Sergio, que se impone apenas ingresa, sobre la lluvia de guitarras bien crudas.


También hay lugar para temas más tranquilos, cercanos al folk, como “La Vieja Casa” (donde más se nota la influencia de Mimi Maura). Una guitara acústica a la que enseguida se le suma la eléctrica, la transforman en una de las más hermosas del disco. O “Bajo este sol,” donde escuchamos la articulación entre las voces de Sergio y Midnerély al cantar: “No puede ser que esto sea amor, esta raza nunca sintió amor”.
“El siempreterno”. Sin dudas EL tema del disco. La voz de Midnerély es su máxima expresión. Un tema oscuro que adquiere su punto máximo en el estribillo. Y en el final, explotan las guitarras como peleándose entre sí. En un combo frenético, que aumenta la velocidad de la canción de 0 a 1000.
“Bebiendo ansiedad”, podría formar parte de una colección de boleros. Un tema un poco oscuro (“Si hubiese entendido aún estarías aquí, riendo en silencio entre los vivos”) donde las voces, le imprimen una emoción diferente, que hace bajar completamente los decibeles, respecto a los temas precedentes.
Y el final, como no podía ser de otra manera, es a pura distorsión. Breve, pero contundente, para un gran cierre.
Con Rotman a la cabeza, esta especie de supergrupo demuestra como todavía se puede seguir haciendo buenas canciones, con velocidad y distorsión, sin que suenen anticuadas. Un sonido moderno, para nada envejecido, muy cerca del punk, pero que se permite escaparse un poco, de los esquemas básicos. Un disco para descubrir, de una banda más que interesante.

El Siempreterno - El Siempreterno (Disco completo)

19 de enero de 2017

Avanzando a saltos

Primer posteo oficial de este año. O el primero donde  voy a contar (o escribir) algo en concreto. Y también como hace mucho que no escribía, un posteo sobre un artista de afuera. En este caso una banda de EEUU.
Hace un tiempo escuché por primera vez esta banda y a medida que la fui escuchando me fue gustando cada vez mas. Como suele pasar algunas veces. Es algo que recomiendo. Escuchar una banda y darle un tiempo. No descartarla a la primer escucha. Sino seguir escuchando e indagando un poco más, y luego si, tomar la decisión de descartarla o guardarla y sumarla al playlist personal de cada uno. En este caso, me pasó lo segundo.
Hop Along. Ese es el nombre de la banda. Como ya dije otras veces, hablar de géneros es algo cada vez más difícil. Debido a la diversidad de estilos de cada banda y además porque siempre está demás encasillar a los artistas. Se podría decir que están, dentro de lo que otras veces mencionamos por acá, como indie-rock, pero diría que más cercanos al garage rock.
Inicialmente conocida como Hop Along, Queen Ansleis, era un proyecto solista de su cantante Frances Quinlan. Edita un disco en 2006 titulado Freshman Year. En una grabación casi casera, podemos escuchar su voz y una guitarra (más alguna sutil percusión). Canciones acústicas. Una voz tremenda que conmueve (aun para los que no entiendan del todo el idioma). Un disco de 16 canciones que puede mostrar las texturas de su voz, diferentes, pero que siempre parecen llegar al extremo. Canciones de fogón y algunos coros a lo “Give A Peace Chance”.
Posteriormente y ya como Hop Along, se incorporan a la banda Joe Reinhart en guitarra, Tyler Long en bajo y el hermano de Frances, Mark Quinlan en batería. Esto le permite llevar esas melodías de guitarra y canciones, a formato de banda de rock. Adquiriendo más potencia y de alguna manera electrificando su sonido.


Un tiempo después llegaría el debut con este formato, con Get Disowned (2012). Acá hay algunas guitarras acústicas, pero se nota que el sonido está más cuidado. Se puede escuchar a una France con una voz más trabajada desde lo melódico.
Temas acústicos, que bien podrían haber estado en el primer disco como: “Sally II” o “Some Grace”, pero con arreglos de banda, que le dan un toque rockero a las canciones. Tanto las bases contundentes de bajo y batería como los arreglos y riffs de guitarra hacen que esas canciones acústicas, suenen poderosas. Aparecen canciones que bajan un par de decibeles, como “Laments” y también hay lugar para las guitarras eléctricas “nirvanescas”, siempre manteniendo esa voz que parece desgarrarse en las notas altas.
Tres años después llegaría Painted Shut. Ritmos frenéticos y vertiginosos. Es notable como vuelcan todos los recursos disponibles, para hacer que cada canción suene más rockera.
Hay temas como “The Knock” donde claramente, creo que Frances va a perder la voz en la mitad del tema, y el final es altamente recomendado. Las guitarras pelean entre si y a la vez se van acoplando.  O  “Waitress” donde la voz lleva una melodía tranquila, sobre una base cada vez más galopante, que va creciendo a medida que avanza la canción, a la vez que la voz, va aumentando su furia, hasta llegar al final donde explotan tanto las voces como las guitarras.
Cuando escuchamos Hop Along , podemos pensar que la voz, va como desfasada o fuera de tempo con el resto de la banda. Esto genera un efecto demoledor, que le imprime a cada canción, y en si a los discos, algo diferente a lo que podríamos escuchar en otras bandas similares. Eso es quizás lo que la hace más atrayente.
Calma. Fuerza. Alegría. Rabia. Tranquilidad. Muchas emociones en tres discos. En una banda. Escuchen nomás.

"Waitress" - Hop Along

6 de enero de 2017

Nuevo año. Nueva cara. Nuevo posteo

2017. Un año más que sigo escribiendo por acá. En diciembre pasado, este blog cumplió 6 años. Un total de (apenas) 43 posteos. Como siempre hay que estar renovándose, cambié un poco el formato del blog, para que la lectura sea un poco más amena. Espero que guste. Agregué una nueva sección, donde pueden ver el archivo del blog, a lo largo de todo este tiempo. Quizás este año, empecemos a retomar, una de las secciones dejadas de lado hace un tiempo. La de los discos. Prometo hacer foco en más discos este año. Y por supuesto, como es costumbre, seguir comentando aquellas bandas y artistas que me llaman la atención por algo. Esas son las novedades por ahora. Queda en ustedes leer, comentar, compartir y escuchar.