Para los oídos despiertos a cosas nuevas.
Para todos los que dicen que ya no hay nada bueno.
Para los que quieren conocer o recordar.
Humildes opiniones a cargo de un servidor.
Bienvenid@ a mi blog

28 de diciembre de 2012

Aunque no lo veas, acá esta



Quietud. Un estado donde las cosas permanecen estacionarias. Algunos podrían asociarlo con tranquilidad. Con lo opuesto a moverse. Constantemente nos estamos moviendo. Vamos de un lado a otro. Caminamos. Andamos en bicicleta. Viajamos. Navegamos. Siempre nos trasladamos de un lugar a otro. A la esquina. A otro barrio, ciudad o continente. Dar vueltas, “sin moverse del lugar”, dice Guillermo Beresñak, en una de las canciones de su último trabajo. Un artista que por más versátil que sea (como lo es) siempre permanece en el mismo lugar creativo. Fiel a sus ideales. A su música. Un lugar donde sabe lo que hace y lo hace muy bien.
Guillermo en un pasado (no tan lejano) formó parte de Ante, -véase Posteo: “Dormir para mirar” (o para escuchar). En el año 2008 se une a Pablo Retamero para crear Le Microkosmos: un dúo que fusiona la electrónica con el rock y la música clásica. Grabaron dos discos en nada mas que un año: “Y vas donde sonrisas te dan esos encapuchados de un mundo nuevo” y “Remisería”. Además participo de arreglador y productor de discos de diversos artistas como Coiffeur, Juanito el cantor, El Chávez (2009) y Miss Bolivia. En diciembre de 2009, edita “En busca del beso mágico”. Y en el 2011 llegaría "Sin moverse" (motivo de este posteo).


Iniciamos el disco con ese grito agónico de la homónima “Sin Moverse”, con un tono de voz que es espectacular, para transformase luego en una explosión de guitarras (¿ceratianas?) distorsionadas y baterías galopantes en tan solo 1:20 minutos. Con sintetizadores aunque un poco mas tranquilo, “Melancolía”, refleja la idea que está en todo el disco “no me puedo dejar de mover, debiera controlar mi impulso impertinente” acompañado por los una voz femenina logran un juego de voces que la da un sentido un poco más alegre a la canción.
“Quiero saber”; loops, sintetizadores y una letra que muestra eso que nos suele pasar muchas veces… “Pasa que no entiendo que pasa cuando pasan las cosas”. Después viene “Orilla” que con melodías que recuerdan a las de Yellow Submarine,  para un poco la pelota, para tranquilizarnos y dejarnos llevar por la marea.
“…y para recuperar la calma que he perdido opto por navegar con mi lengua en tu ombligo” así es como Guillermo demuestra, en “Abrazame” que con pocas palabras, es capaz de transmitir un mensaje de amor. Luego nos metemos en “Soledad”; un verso que se repite una y otra vez, deja bien claro lo que tiene este artista para ofrecer.
Un pulso bien acelerado y una melodía acompañada de sintetizadores que invita sacudirse es “Hemos sido tan felices”. Y en la posterior “Por los días de sol” nos dice “el ruido que oí vive dentro de mí si no corre por mis venas no quiero latir “y la música comienza a invadir el tema desde los primeros minutos, hasta llenarnos completamente. Una de las mejores canciones del disco.
“Fluir” es bien intimista, y se puede dejar que la melodía nos invita a fluir. A fluir entre nuestras ideas o pensamientos, para dejarnos llevar por la excelente voz de este artista. Una canción donde los arreglos vocales están muy bien armados. Algunos loops y efectos que crean el ambiente perfecto para que este artista desarrolle toda su poesía en “Vuélvete”. Mientas que en “Vuelve a suceder” una voz, que suena como desgarradora (o suplicante), se va perdiendo dentro de la misma melodía.
Unas guitarras harrisonianas acompañan en “La luz”, y de a poco esa alegría va siendo inundada por los sonidos de fondo, perdiéndose de a poco, como para darle un cierre a este tremendo tema.
La última es “Sonrisa de cristal” donde una guitarra acústica acompaña esta canción durante los 2 minutos de duración, para darle un cierre al álbum, de  una manera que caracteriza a este artista, bien intimista.
Sin música no hay universo…” que más se puede agregar a esta frase. Está muy claro. Música es movimiento. Pero también es quietud, calma, tranquilidad. Este artista nos permite transitar (junto con él) ambos estados.

22 de diciembre de 2012

Volviendo al ruedo



Uff! cuantas cosas pasaron en estos meses. Pero finalmente pude volver a escribir. Ya más liberado de todo, prometo ir actualizando más seguido. No es fácil llevar “al día” un blog, cuando hay que llevar “al día” materias, trabajos y otras cosas (como les pasará a ustedes también).
A partir de este momento comienza la segunda temporada de este blog (o parte 2) con nuevas bandas, discos y cositas que anduve escuchando por ahí. Espero sigan disfrutando de estas humildes opiniones (o comentarios o recomendaciones). Seguiré siempre llevando adelante una de las principales premisas de este blog que fue (y será) difundir la música independiente, tanto de nuestro país como de afuera. Y también comentando algunos discos o hacer referencia a algún hecho importante dentro de la historia del rock. Muchas gracias a los que leyeron, comentaron, compartieron, difundieron, hablaron, visitaron, pasaron de casualidad, etc, este blog. Y también a los que recién se suman, espero no decepcionar. Gracias Totales.
Fernando

24 de septiembre de 2012

Para no quedarse encerrado en ese laberinto (nuestra mente)


Una vez escuche decir a alguien que el rock tiene “varias aristas”. Si uno se pone a analizar la frase en algún punto es cierto. Distintos lugares, dentro de un mismo cuerpo (llámese genero, llámese rock) donde se encuentran dos “caras” de este cuerpo. Esas “caras” o regiones o espacios, es donde “habitan” los distintos artistas, para encontrarse en determinados puntos (o serie de puntos, si se quiere un término mas especifico) en común. Puntos en común, no quiere decir que sean lo mismo. Esos puntos en común pueden estar en el mensaje a trasmitir, en el género, en la manera de ver la sociedad, o interpretarla o tal vez, simplemente, en la manera de hacer música. Pero cada tanto pasa, que nace algo nuevo. Un nuevo punto, partir del cual luego se empiezan a formar esas aristas. Y a veces puede que empiece como algo muy chico, y de a poco vaya creciendo.
Acá en la ciudad de Santa Fe, un grupo de amigos empezó a hacer algo nuevo hace un tiempo. Algo distinto a lo que se venía escuchando, dentro del rock local (y hasta me animaría a decir dentro del rock nacional). Infusión Kamachui. Un nombre un tanto excéntrico, pero no es lo que analizamos en este blog.
Allá por el 2005, Pablo “Pif” Ferreira (Voz), Esteban Lagger (Guitarra y Coros), Iván Wolkovicz (Bajo) y Luciano Dato (Batería) comenzaron a gestar este proyecto. Una combinación de sonidos es lo que caracteriza esta banda con un EP y un disco recién salido del horno. Cada canción suena distinta a las otras. Se puede escuchar folclore pero con la fuerza del heavy metal, alguna una melodía progresiva, y también alguna base bien bluesera, todo hilvanado con la energía rockera que los caracteriza.


Caracterizarse. Algo que también habla de la identidad de una banda. Algo que las destaca de las demás, y que hace que ciertos desprevenidos empiecen a ver (o escuchar) lo que está pasando. Esta banda tiene un ADN característico. En todas sus presentaciones, uno puede disfrutar no solo de su música sino también de un espectáculo visual. Aparecen con pantalones negros y con pinturas en el cuerpo y la cara, que podrían recordarnos las pinturas de antiguas civilizaciones aborígenes.
En 2008 grabarían sus primeras canciones en el EP “Don Gregorio Sessions” donde se empezaría a escuchar lo que luego pasaría a ser un sello de la banda.
Con Equinoccio I (2012) logran un sonido mucho mas prolijo. Donde se escuchan buenas bases: una batería que podría recordad a los grupos progresivos de los 70 y un bajo muy bien marcado y hasta acompañando la melodía en algunas ocasiones, buenas guitarras: con efectos claros y distorsiones acertadas, y una voz que puede sonar aguerrida pero que también puede llegar a notas altas, creando así los distintos climas por donde transita el disco.
Que sean consagrados como ganadores de la Bienal de Arte Joven 2012 en la ciudad de Santa Fe, puede que no signifique nada para algunos, pero puede que para muchos otros, incluidos ellos, sí. Un reconocimiento a apenas 7 años de su formación, dice algo.

Una banda que quiere trasmitir su arte, para que podamos saltar, gritar, alegrarnos y escuchar esta (in)fusión de sonidos. Un “rock fusión” que está emergiendo en la ciudad.

Al caer - Infusión Kamachui

18 de agosto de 2012

Doris (O cómo de una banda pueden salir muchas más)


Conozco mucha gente que opina que si un artista (y más específicamente un músico) no es “conocido” popularmente, no es bueno. Es un concepto que desgraciadamente suele repetirse. ¿Por qué razón una banda que llena un lugar (sea teatro, sala, bar, etc) con 50, 60 personas no puede ser bueno? ¿Acaso si o si tienen que estar relacionados popularidad con estilo o virtuosismo?
Cuando empecé a armar este blog, un poco la idea era esa, difundir esas bandas que estaban “escondidas” para muchos, para que puedan entender que también existen esos buenos artistas con mucho para decir y muchas canciones para dar, pero que no gozan de cierta “popularidad”.
En este caso vamos a hablar de Doris, una banda que como tantas otras luego de una extensa y maravillosa carrera llena de hermosas canciones, se bifurco en varios caminos.
“Es una música de viajes. Tiene elementos de rock, de psicodelia... es de recovecos” dijo Liza Casullo (guitarra y voz), cuando le preguntaron qué hacía Doris. Es que este quinteto, donde además de Liza estaban Larva Peruzzotti (bajo y voz), Marcelo Blanco (percusión, guitarra y voz), Nacho Rodríguez (guitarra, batería y voz) y Julián Zamtlejfer (batería, guitarra y voz) fue uno de esos primeros grupos que se canso de sonido eléctrico y decidió, parar la pelota. Bajar un cambio y apostar (en el buen sentido de la palabra) a lo acústico. Eso que por ahí se lo llama “nueva canción”. Pero para que andar poniendo etiquetas. Despojados de todo prejuicio musicales y compositivos, fueron de los primeros grupos (entre otros) en impulsar un estilo.


"Hacemos canciones: Tenemos una botella llena. Experimentales, clásicas, cortas, largas, luminosas y oscuras, de amor, de odio, de entresueños o de preguntas sin respuesta."
Comienzan a formarse en 2000, en Buenos Aires, y en 2003 lanzan “Doris”. Pero no conformes con esto (o seguramente sí, pero con ganas de seguir haciendo canciones) en 2004 editan “Doyle, la opereta del Gaucho Drogado”. Donde se refleja este concepto de la ausencia de lo eléctrico, ya que el material fue originalmente compuesto para un show unplugged. Donde la delicada voz femenina o las aguerridas voces masculinas, interpretan canciones que van desde valses y bossas, hasta folks en ingles y franceses sin dejar de lado un toque indie-psicodélico
En 2006 llegaría “Achacandá”, el disco que cerraría esta etapa, pero que abriría otras (en realidad ya había sembrado un estilo que empezaba a dar nuevos frutos), como la carrera solista de Liza, o lo que es hoy una de las mejores representaciones de este estilo (por lo menos para mí) que es Onda Vaga.
Canciones, versos, ideas, paisajes, sentimientos… en definitiva canciones eso es lo que artistas como Doris y muchísimos más (innumerables e incontables) nos trasmiten, para que nosotros las escuchemos y dejemos volar nuestra mente.

 Doris - Así

7 de julio de 2012

“Canciones de la corteza”


Todos los artistas recorren un largo camino (o varios) para llegar a ser quienes son. A veces esos caminos son muy distintos entre sí. Pero en todos los caminos por donde transitan dejan su huella. Hasta que, en algún momento, encuentran un camino que les es mas cómodo para trasmitir eso que sienten. Eso que quieren que sea escuchado. A veces es por moda (lamentablemente). Otras veces por el mero hecho de experimentar. Y muchas veces (por suerte) pasa por un crecimiento musical, o una madurez mental. Es éste último el caso de Dante Leonel Riego, un artista que luego de distintos proyectos, pudo encontrar ese camino. Y lo encontró en la simpleza de su guitarra y su voz. Nada más. Uno de esos artistas que está constantemente creando, que pasa por distintas influencias, pero que siempre sabe hacer llegar sus poesías y a veces transformar esas cosas que nos pasan a todos en canciones.

 
Luego de pasar por otras bandas, tales como el power trío “Unísono”, el experimental “Nogal”, o el dúo, compartido con su hermana, “Instinto” (guitarra y violín) donde versionaba a diversos artistas. Mas algunas experiencias solistas iniciales como los discos “Tus” (2010) y el instrumental “Dar” (que según cuenta fue grabado en una semana de vacaciones). Encontró la manera de consolidar todas esas ideas en un proyecto solista bien sólido por donde llevar sus ideas y pensamientos. El primer resultado llegaría también en 2010 y sería un  disco homónimo. Con influencias desde Lisandro Aristimuño hasta Coiffeur, pasando por Devendra Banhart. Participan solamente su guitarra, unas sutiles bases de percusión y algunas intervenciones de violín (a cargo de Yamila Riego). Todo esto acompañado de un arte de nubes y pajaritos, y se podría decir el disco tiene una onda así. Canciones que hablan de la simpleza que hay en el amor, los recuerdos, una mirada sincera a la sociedad, o lo cotidiano de una tarde de mates.
Más tarde, en 2012, llegaría “Canciones de la corteza” un disco que demuestra un crecimiento musical y compositivo respecto al anterior, mucho más prolijo, y donde se nota un afianzamiento en su estilo. Con arreglos precisos, arpegios armónicos, melodías tenues y una percusión más marcada. Donde volvemos a ver esas canciones que hablan del amor, de la amistad o esas sensaciones que uno tiene en un tarde lluviosa o en esas vueltas a la madrugada después de una noche larga. Cuenta con varios invitados que aportaron sus voces como Gonzalo “Chino” Mansutti y Nahuel Romero (Abre) y nuevamente Yamila Riego en violín.
Ambos discos fueron grabados, producidos y mezclados por el mismo y pueden ser descargados gratuitamente desde su blog, donde también se puede disfrutar de su primer videoclip, de la canción “Lleva de Mi”. Suele presentarse en distintos lugares de Santa Fe, Santo Tomé (Sta Fe) y Buenos Aires.
Esas canciones, de un artista nuevo (con nada más que 22 años) en constante crecimiento, que por alguna razón dejan de quedarse quietas, y que, (mate de por medio) nos invitan a que las escuchemos.

Link para descargar los discos:

22 de junio de 2012

Un viaje que nos lleva


Creo que desde siempre existieron los colectivos musicales. Esos “lugares” (sin lugar fijo en realidad) donde un grupo de músicos se reúne y dan lugar a sus canciones. Se mueven como un conjunto, son un todo. Se podrían nombrar muchos ejemplos, incluso algunos de décadas anteriores. Pero esos colectivos musicales todavía existen y van a seguir existiendo por suerte. Sobre todo si contamos con artistas como Gonzalo “Chino” Mansutti (ex Farah) que junto con Los Refutadores del Pensamiento armó lo que hoy es un excelente ejemplar de esto. “Chino Mansutti y los Refutadores del Pensamiento” es lugar que eligió Gonzalo para lanzar su carrera como solista, y el resultado fue “Lleva”. Un disco que refleja sus sentimientos y verdades, y donde quizás en muchas de sus canciones nos podamos ver reflejados.


Un bombo es lo que sirve de apertura para este gran disco, seguido de una guitarra acústica, “Va a pasar”, que continúa con un piano muy marcado, muestra eso que muchas veces sentimos: “cuando creo que no estás, te plantas en un sueño” y el concepto de que todo va a pasar. Donde también podemos escuchar la voz de “Chino” Mansutti en perfecta armonía con el grito desgarrador del “refutador” Juane Voutat de fondo. Continúa con el corte “Lleva” (que ya cuenta con su video), una canción donde refleja una mirada muy personal sobre sí mismo, y el mensaje de dejarnos llevar por nuestros sentimientos. La melodía llevada por el piano y muy bien acompañada por bases de guitarras y una sutil percusión, la hacen una de las más agradables del disco.
“Sanar” es la que sigue y deja el mensaje de que “..hay que salir con lo queda”. Un comienzo muy tranquilo con piano que llega a un final con guitarras distorsionadas. Con una introducción muy “Harrisoniana” arranca “Belén”, una canción dedicada a un amor, donde cuenta como esa persona especial puede “rescatarnos”. Con una base bien acústica de guitarras y charangos que se van acentuando a medida que avanza la canción, y una melodía llevada por un acordeón, la hace una buena de combinación de Folk con Pop. “Alessandria”, según cuenta el artista, fue compuesta en dicha localidad de Italia, donde paso un invierno muy crudo. Una intro de guitarra acústica que es acompañada por un piano durante toda la canción, y qué decir de la voz de “Chino” siempre acorde a la melodía, con su tono de voz tan particular (y esta vez hasta un estribillo cantado en italiano).
En el vals “Mi mundo sin vos”, el título lo dice todo. Nada más que una guitarra y su voz sirven para hacer de esta canción, uno de los puntos más serenos del disco. Un puente con un acordeón muy sutil y melancólico corona lo que es una verdadera canción de amor. Y de la tranquilidad de ésta, salta a la potente “Revolución”, una voz “robotizada” y guitarras bien distorsionadas (además de una intervención rapera).
La siguiente es “Por y para” donde violines, un piano y los sueños son los protagonistas. La alegre “Pa’ que la lluvia pare” que termina con las voces y palmas de todos (refutadores y el mismo Gonzalo) entonando el estribillo. Y donde también se puede apreciar la voz de Juane imponiendo su presencia. Con la ingenuidad y la ternura infantil de “Mateo” es como cierra el disco, la cual arranca con la voz de un niño cantando “Let it be”. Una simple canción de cuna.

Vivencias, sueños, experiencias, verdades y por qué no realidades, reflejadas nada más que en 10 canciones. Solo queda escuchar.

"Lleva" - Chino Mansutti y Los Refutadores del Pensamiento