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13 de diciembre de 2015

Siameses en la Marea



Todo empieza en la familia, dicen por ahí. Creo que también es algo que se podría aplicar al ámbito musical. Es ahí donde uno da los primeros pasos en escuchar música. Se empieza escuchando lo que suena en la casa de cada uno y de a poco uno va encontrando sus propios gustos. Sus propios sonidos. En el caso de un artista suele pasar lo mismo. Es ahí donde empiezan las primeras influencias para luego ampliarse o cambiar totalmente de rumbo.

Bandas surgidas de una familia hay (y hubo) muchísimas. Padres e hijos. Madres e hijos. Cuñados. Primos. Y Hermanos. Fueron muchas las bandas integradas por hermanos dentro de la historia del rock (o de la música) y que aportaron distintos conceptos nuevos o afianzaron algunos ya existentes.

Las bandas integradas por hermanos (también) siguen apareciendo. En varios géneros. En el indie también. Esta vez son dos hermanos, Cecilia y Nacho Czornogas. Ella en voces y él primero en guitarra y posteriormente en saxo. Los Hermanos McKenzie. Así decidieron llamarse.

A fines de 2008, comenzaron a gestar un proyecto. Pero no quedarían como un dúo. Con la idea quizás, de ampliar su sonido se sumaron Marina Pérez en (trompeta, teclados, bombardino, voces y guitarra acústica), Daniel Digon (batería) y Eric Brown (guitarra y banjo). Nacho y Marina además forman parte de otro proyecto musical (Les Mentettes).

En 2009 la banda edita su primer EP, con 5 canciones,  donde se aprecia un característico sonido folk y una bellísima interpretación vocal de Cecilia. Aparecen también algunos invitados como Pablo de Mataplantas (que también fue productor del disco) y Germán de Onda Vaga. 
En el 2011 lanzan su primer LP “Siamés”. El disco es un viaje, que recorre el pop acústico (“Dos Bailarinas”, la mejor del disco en mi opinión), y eléctrico (“Tengo” o “Inútil”). Por momentos nos recuerda a esos viejos vals de los años 50, y también cuenta con experimentaciones tanto instrumentales (con una presencia fuerte de secciones de vientos que le dan a las canciones un clima muy especial) como vocales, (como los coros fantasmales de “Baile fantasmal”).

Podemos disfrutar de momentos de tranquilidad con “Gua gua gua” y “Y nada más” (“No hay mucho más que esperar, no hay nada más que pedir”) o “Amigo”. Las guitarras son protagonistas en “Enero”, o mejor dicho los arreglos de cuerdas, que son clima ideal para la voz de Ceci.

 


En “A un paso de ellos” se puede apreciar una nueva experimentación sonora, donde los sonidos de fondo son el clima perfecto para que las cuerdas desplieguen todo su caudal creativo. Mientras que “Trepado a un árbol” también tiene un bello trabajo vocal, acompañado por una impecable sección de vientos, que hacen de “colchón” (si vale el término).

Aquí también los invitados aportan lo suyo. Adrián Rivoira (compañero de Nacho en Les Menttetes) las voces, Luciano Esaín (Acorazado Potemkin, Motorama, Valle de Muñecas) toca timbales y Juan Stewart su Rhodes.

En 2012, a partir de ese primer disco, nace “Rarezas y lados B”, un disco que contiene canciones inéditas y pequeños fragmentos instrumentales, que como lo dicen ellos es algo “más espontáneo y experimental”.

Ahí se puede escuchar una versión increíble versión de “Sound & Vision”, sin tantas guitarras como la original pero con saxos creando climas y la voz de Ceci y también una versión de “Amigo” algo diferente a la editada en “Siamés”. Se destacan también los efectos de fondo de “Había tanta luz” y la circense “Hermanos”.

En 2015 llega “Marea”. Último disco hasta el momento. 11 canciones llenas de sonidos nuevos. Quizás poniéndose algo más eléctricos, pero sin perder la frescura. Se destacan “Ley Marcial” con guitarras que suenan jackwhitianas. En la instrumental “Fuego”, el volumen va creciendo hasta lograr una lluvia de guitarras furiosas acompañadas por baterías galopantes. “Ciclope” es algo más festiva, donde en el estribillo, las voces y las guitarras (con grandes efectos) pelean por su protagonismo, para lograr una combinación perfecta. Y también aparece las más rockera, quizás cercana al blues “No conduce a nada”.

La voz de Cecilia siempre suena impecable y los teclados van rondando o sobrevolando las canciones. En “Ok” es donde se pueden escuchar los teclados rondando toda la canción, con una percusión muy sutil que acompaña todo el tema.  Y una melodía que es imposible no quedarse tarareando.

Los Hermanos McKenzie muestran como es posible crear canciones dentro de un estilo diferente. Con melodías agradables y ritmos nuevos. A los que algunos pueden no estar acostumbrados. Eso es quizás lo que los hace resaltar sobre el resto. Esas voces que saben interpretar las canciones y esa manera de ejecutar armonías y melodías demuestran como todavía hay artistas que quieren hacer cosas diferentes.

 "Gua Gua Gua" - Los Hermanos McKenzie