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11 de julio de 2017

Un Espíritu blusero

Escribir este blog por diversión, tiene ciertas cosas interesantes. Por un lado, porque no existe la presión de tener que escribir sobre tal o cual banda en particular. Tampoco hay tiempos que presionen, como en alguna revista u otro tipo de publicación. Sí, siempre está la presión por intentar superarse a uno mismo, y tratar de expresarse lo mejor posible. Pero ahí también está la cuestión, esa libertad para elegir temas y espacios de tiempo para escribir, llevan a que, quien escribe, “cuelgue” un poco, y pase mucho tiempo entre posteo y posteo. En fin…
Las raíces bluseras en nuestro país tienen ya muchos años. Tal es así, que hasta forjó una identidad propia. Dándole un toque particular, un sonido diferente, que está presente en muchos de los discos clásicos de nuestro rock nacional. Claro está, que al ser un género con tantos años, y del cual todo el tiempo están surgiendo bandas y grupos nuevos, es difícil (a veces) encontrar algo que se destaque. Pero siempre hay gente dispuesta a buscarle una vuelta de tuerca al asunto. Salirse de la línea. Probar. Experimentar. Y obtener buenos resultados.
Como en el disco “Prietto” (2015) de Maxi Prietto. Un disco blusero aunque con ciertos toques que lo hacen destacarse. Maxi Prietto (Los Espíritus, Prietto viaja al cosmos con Mariano) venía editando desde hace unos años (y sigue haciéndolo) algunos discos y Eps como solista. En este caso se le suman Pipe Correa (Los Espíritus) en batería, Damián Manfredi en contrabajo y Miguel Tennina en piano.


Con una instrumentación bien minimalista, casi como el título del disco. Un contrabajo, una guitarra y unas percusiones (mas algunas sutiles teclas) tal como lo reza la tapa, Prietto nos conduce por un viaje de blues, psicodelia y algún que otro bolero, pero a la vez mantiene un espíritu callejero y desfachatado.
Con el riff inicial de “Vívelo” y una voz que suena con un eco, que dice simplemente “Vívelo, no preguntes vívelo”  da comienzo a este disco.
La voz suena entre desgastada y arrabalera en cada canción, un sello con el que Maxi trasmite perfectamente la nostalgia, de temas como el bolero “Ay corazón” (“Ay, corazón , no vale la pena sufrir por tu adiós”), o “Estás lejos” (“voy a buscarte en un sueño, voy a buscarte en las aguas del día”).
También están los instrumentales “La 844” o “Sueños de Machagai”, que tiene ciertos aires jazzísticos, donde hay lugar para que la guitarra explote sobre bases bien marcadas. Aparece la rápida “Perros de hospital”, en la que se puede recordar su proyecto anterior “Prietto viaja al Cosmos con Mariano”. Mientras que “Trae Orden” es un blues, en donde las bases son bien contundentes y que, en el final, las guitarras suben y bajan por escalas, sobre una lluvia de platillos y teclas, para dar cierre al  disco.
Las percusiones suaves y el sonido lo-fi/garagero del disco, recuerda a aquellos discos de antaño. La guitarra suena limpia, casi sin efectos, con amplificadores que parecen saturados. Da la idea de estar escuchando a una banda que grabó un disco en vivo, en algún barcito de un callejón.
Así como decía el primer tema del disco. Vivirlo. Sin preguntar. De eso se trata. No busques la vuelta. Solamente escuchalo.

Prietto - Prietto (Album)