Ideas, comentarios, discos, letras, libros, canciones, artistas y algunas cosas más...
Bienvenid@ a mi blog

12 de diciembre de 2018

La ruta que no se elige

La ruta. Ese camino que interconecta ciudades y pueblos, por donde circulamos todos alguna vez. Atravesando campos, casas, galpones, para llegar destino. Lo importante es el camino, escuché a alguien decir una vez. Y creo que es cierto. Es ese recorrido por la ruta.
Cuando suena Las Armas Bs. As, se puede escuchar blues, rock and roll, stoner, pero sobre todo se escuchan canciones con mucha potencia. El trío formado por Ramiro García Morete (Miro y Su Fabulosa Orquesta de Juguete, Míster) en guitarra y voz, Ezequiel Gómez en bajo y Joaquín Inza (Miro y Su Fabulosa Orquesta de Juguete) en batería, refresca la escena del rock and roll, pero atendiendo a las raíces clásicas del género.
Alejados, del formato más fogonero-canción, o folk de proyectos anteriores, como Miro y Su Fabulosa Orquesta de Juguete (de quien ya hemos hablado en este blog), este nuevo proyecto se mete de lleno en el rock más clásico y también recuerda a los primeros discos de Pappo’s Blues, con una tendencia bien marcada en lo eléctrico.
En 2015 sale su primer larga duración, “Vol. I”, el más cercano al stoner. Que incluye el ritmo contagioso de “Frente a frente” o “La otra esquina del Planeta”, los efectos pinkfloydianos de “Malasia”, en una canción que habla de una ruptura, o la psicodelia de temas como “Pastillas”, con sintetizadores que apoyan esta idea, pero donde además está la más garagera “Dandy bonaerense” con sus baterías galopantes.


También aparecen algunas referencias a Dios y al demonio a lo largo del disco, entre las que se destacan, el blues estilo Cream, “Jesús”, corto pero explosivo, o “Señor”, con bajos bien cargados y un solo de guitarra furioso, para esta canción que va in crescendo hacia el final.
Este año, con “El camino no elegido”, apostaron a una propuesta más rutera, donde ya desde su título se nota esta estética e incluso se refleja en su portada, con una especie de Gauchito Gil urbano, en primer plano arriba de un camión.
Una guitarra punzante y la voz inconfundible de El Míster sirve para abrir el disco con “La Policía Emocional”, mientras que también resaltan, la intro de batería de “Tonada azul para perros negros” o la base beat para “Lo bueno de estar solo” que se combina en paralelo, con un riff poderoso.
Hay lugar para temas más tranquilos, como “La Habitación”, con diálogo entre voces, y nuevamente el blues está presente con “Blues del Gato” y “Blues de Calchaquí”, que habla de un amor roto y que con la voz casi desgarrada, tiene la impronta para aportarle melancolía necesaria. Y el rock bien potente, con guitarras afiladas de fondo y con una letra cargada de imágenes de la realidad social actual, para uno de los mejores temas del disco: “El Hit del Momento” (Hay un chico muerto/y todos lo conocían/Junto a un aviso de descuentos/saldrá en el diario al otro día/Dirá que hay un chico muerto/y que enfrentó a la policía).
Las Armas Bs. As. nos trasladan a la ruta. Nos llevan a un viaje que no tiene destino. Nos hace sentir una vibración en el pecho. Es sin dudas, una de esas bandas para escuchar a todo volumen. Y dejar que su energía nos contagie de música.

El Hit del Momento - Las Armas Bs. As

8 de diciembre de 2018

Hey! Ho! Let’s go… Bien al sur


Hablar de Ramones, es hablar de Punk. Es hablar de esos 4 newyorkinos, que sentaron las bases para que luego aparezcan muchas bandas tomándolos como referencia. Sin virtuosismos. Con temas de corta duración. 4 tipos con camperas de cuero que dejaron una marca en la historia del rock. Y se trasformaron en un emblema del Punk rock. Y pasaron por Argentina.
En “Ramones en Argentina” (Ediciones Gourmet Musical), Gerardo Barberán Aquino se encargó de hace una crónica de la Ramonesmanía que se vivió en el país allá por los 90 y 2000.


Como se dice en el prólogo, son pocas las biografías de los ramones que detallan su paso por Argentina. Algo que después de leer el libro, y para quienes no hayan presenciado o visto alguno de esos shows, es llamativo. Ya que las visitas de los Ramones a Argentina fue algo sin precedentes.
Detallando año por año, el libro es un recorrido intenso por los recitales de la banda por nuestro país. Desde los barrios de New York a llenar el Estadio de Obras Sanitarias y un estadio River Plate, en lo que fue uno de los shows más grande de su carrera.
A través de la crónica de muchos fans y músicos que asistieron a los recitales y de las bandas que los acompañaron, pasan las distintas anécdotas post show y entre camarines. De cómo Joey iba al programa de radio del Ruso Verea cada vez que venía, a las internas grupales y hasta comentarios de algunos set list que interpretaron.
Un libro ágil y llevadero. Como las giras y los shows de los Ramones. Para conocer esa parte de la historia que faltaba o para iniciarse en el mundo Ramones.

2 de diciembre de 2018

Canto todo lo que creo


Plantarse arriba de un escenario. Con una canción. O canciones. Artistas que escapan a las etiquetas. Que se dejan llevar por la música. Y dicen (con sus canciones) lo que sienten en el momento. Esa heterogeneidad es lo que los hace diferentes. No quedarse en la comodidad. Buscar nuevos desafíos todo el tiempo.
En este blog, ya hablé de Marilina Bertoldi. Hicimos un comentario, en donde hacíamos referencia a su parte más rockera en los proyectos con banda. Hablamos de esos primeros discos solistas, más acústicos y minimalistas y del último, hasta ese momento, “Sexo con Modelos” (véase: http://enlascupulasdeunacancion.blogspot.com/2016/12/presencia-en-el-aire.html ).
Un proceso de reinvención. Casi igual, que el de su nuevo disco, que tuvo que grabar dos veces. Arrancar desde 0. Borrar y empezar de nuevo. “Prender un fuego” (2018). Así se llama lo nuevo de Marilina. Quizás su disco más experimental a la fecha.
Marilina es una artista que canta, pero también dice. Con mensajes bien claros. Se muestra tal cual es, como no esperando una aceptación por parte de un gran público. Hace lo que le gusta. Lo que quiere y como quiere. Porque con la música, se puede decir también.
Arremete con tanta fuerza con pablaras y ritmos que uno los siente. Lo chocan. Lo dejan descolocado. Pero finalmente lo cautivan. Lo invitan al movimiento.


Marilina escupe sus palabras. Le canta a esa otra persona. Se lo dice en la cara. Que lo sienta. Diciendo que active en “O no?” (¿Qué pasó? ¿Se te hizo muy tarde o no?/Sacá el freno de mano o te lo quito yo). Pero también susurrando: “Canto todo lo que creo cantando/Que es nada más que convencernos de lo que pensamos/Y si no hay amor, que no haya ni un carajo” en “Correte”, con pelea telefónica de por medio y las voces mezclándose en el final.
Canciones que hablan de amor, de rupturas, desencuentros, reclamos, despedidas. También pidiendo a gritos la vuelta de alguien en “Tito volvé” (Se hacen los capos mirando tan distantes/ Pero a las bombas te las tiran atrás).
El disco va desde el arranque tranquilo y la posterior explosión de baterías de “Intervalo”, al ritmo contagioso de “Fumar de día”. Ese funk con las baterías casi al frente, y esa voz que va llevando la melodía.  Pasando por la melodía escurridiza, más lenta de “Nunca” y la más relajada y delicada “Remis”.
Muchas percusiones. Ritmo. Electrónica. Funk. Se nota un excelente trabajo de producción de su parte. Donde deja que las canciones se dejen llevar. Y ahí está la actitud rock. No buscar la perfección en cada segundo de la canción. Simplemente que suenen. Es un disco para ponerse a escuchar y dejarse llevar. Como se la puede ver a ella, en el reciente video de “Fumar de día”, donde baila sola en su casa.
Marilina pasa a ser una figura fuerte en la movida musical actual. Con sus canciones, su actitud arriba del escenario, sus letras, los cambios emocionales que expresa con su voz. Con todo lo que tiene para mostrarnos y decirnos.
Ecléctica. Movediza. Tal como se muestra en el escenario. Con desfachatez. Marilina canta. El que quiere, escucha. Ahora, si yo fuera vos, me pondría ya a escucharla.


Fumar de día - Marilina Bertoldi

27 de noviembre de 2018

Un Rubí irradiando música

La música está en constante movimiento. Todo el tiempo se reinventa. Los artistas se reinventan. Evolucionan. Crecen. Se renuevan.
Pero qué pasa si de golpe a alguien se le ocurre rescatar algunas cosas del pasado. Viejas canciones. Aunque en realidad no hay canciones viejas. Las canciones siempre están. No tienen edad.
Existe un grupo que se puso rescatar esas canciones. Con una estética como tenían aquellas grandes orquestas de los años 50. Y acá es donde está el punto. La estética (hablo de estética musical), el sonido que recuerda y está emparentado con aquella época.
Matías Martinelli (guitarra tenor, banjo y voz), Melisa Muñiz (ukelele, dulcimer, trompeta, y voz), Adrián Capresi (lap steel, ukelele, guitarra tenor, guitarra, percusión y voz), Damián Manfredi (contrabajo y voz), Nele Paelinck (violín, acordeón y voz) y Martín Capdeville (percusión y voz).


Muchos músicos. Una familia musical. La familia de ukeleles recrea un sonido, donde el vals, el jazz, los boleros, el country y el folk toman nuevas formas. Una banda donde todos ponen su voz, y donde las melodías se dejan llevar entre los instrumentos. Trayendo esos sonidos al siglo 21. Dos discos y un reciente EP de dos canciones bastaron para hacerse un lugar en la escena definitivamente.
En su primer disco homónimo de 2014, aparecen excelentes versiones de algunas canciones de los géneros mencionados, como el bolero de Alvarado Santos “Siete notas de amor”, en donde la voz de Mel entra en el estribillo, logrando la armonía perfecta con las voces masculinas. Otras como “Everyday” de Buddy Holly, logra ser una versión más colorida que la original.
Hay también algunas referencias al cine. Música de películas adaptada a su estilo. Como la simpática “Eres fea”, de la película dirigida por Javier Fasser, que con su letra divertida, y arreglos de ukeleles, hacen que sea un gran tema de este disco. Y “Man of constant sorrow”, de la película de los hermanos Coen (aquella con Clooney y compañía escapando de la cárcel).
Mientras que con la veraniega “Caracol”, de autoría propia, nos trasladamos inmediatamente, con su ritmo, a alguna playa paradisíaca. Con sus toques románticos (y sus “uuuu” imposibles de no seguir). “Lullaby”, casi una como una canción de cuna, nos remonta al viejo oeste, o a esas películas de cowboys de hace unos años atrás.
En su segunda placa, “El Gran Rubí” (2015), el conjunto musical, refuerza el concepto de familia. Partiendo de una estética circense en el arte del disco (otro campo que funciona como una familia), logra melodías más claras y percusiones cuidadas. Dándole el valor necesario a cada canción. Como deteniéndose en cada nota, para lograr armonías perfectas, y llevar adelante géneros poco difundidos en la actualidad. Interpretando las canciones, sin que pierdan su esencia.
Surgen las composiciones propias con mucha más fuerza, temas como “Moonrise Swing”, el bolero “Viví de amor” (No sabía que un día cualquiera podía pasar/Estar junto a ti/Porque desde que te vi, viví de amor”), el vals “Flores secas” o el bluegrass “La Familia”, dejan en claro su propuesta artística. Y también hay lugar para los covers, como el clásico hawaiano “Lovely Hula Hands”.
Sin distorsiones, sin electricidad. Rescatando la simpleza como valor, para que se pueda escuchar cada canción, cada nota, cada verso. Dejarse llevar por las notas que recorren las cuerdas y los ritmos de la percusión. Trasladarse en el tiempo por un momento. A otra época. Otro tiempo. Pero sabiendo que estamos en el presente. Que ellos lo dicen desde acá. Desde el ahora. La Familia de Ukeleles sigue sonando.

Ay! Contigo Amor - La Familia de Ukeleles

22 de noviembre de 2018

Una vez más y van...

Volví. Pasó un tiempito sin publicar. Pero ahora un poco más acomodados con los tiempos. O no tanto. Volvió la inspiración (y las ganas también) de seguir compartiendo y escribiendo ideas y opiniones. Casi llegando a fin de año, me volvió a picar el bichito de la escritura como le dicen. Después un montón de bandas, de discos y de algunos recitales volví a aparecer por acá e intentar seguir un poco con este pequeño proyecto cibernético.
Quizás algunos (un gran porcentaje creo) estén leyendo esto desde un celular. Otros desde una PC. Viajando en colectivo, subte, taxi. Caminando por la calle, (¿en un recreo?) en el trabajo, la facultad o la escuela. Y ya no sé, si la mayoría se detiene a leer textos tan largos. Quizás haya que apuntar más a la síntesis. Quizás no.
Pero igual vale la pena intentar por lo menos y jugarse a escribir algo para aquellos que si estén dispuestos a leerlo. Para conocer, los más curiosos. Solamente para llegar al final los más ansiosos. De todas maneras, trataremos de no hacer textos tan largos que se pierdan en palabras sin llegar a nada. Creo que ese puede ser uno de los desafíos en esta (¿nueva?) etapa del blog.
Volví, aunque como canta Marlina Bertoldi “Las prácticas de volver son prácticas de un delirio”.

22 de mayo de 2018

Un posteo mas o menos diferente

Hoy voy a hacer un posteo un poco diferente a los anteriores. Quizás para abrir una nueva sección en este blog. O no. Nunca se sabe. No es que no tenga nada que ver con lo que se vino contando hasta ahora. Si no, que no voy a hablar de alguna banda o disco especifico. Y es que, pocas veces pasa, encontrarse con un (muy) buen libro que hable del tema. Si, voy a hablar sobre un libro.
Hace unos días tuve la oportunidad de conseguir el (tan esperado de mi parte, tengo que reconocer) nuevo libro de Nicolás Igarzabal, titulado “Mas o menos bien. El indie argentino en el rock post-Cromañon (2004-2017)” y quiero comentar porque es un libro altamente recomendado, para entender la escena independiente nacional de la que se suele hablar hoy en día.
Ya desde el título, muy inteligentemente elegido, el autor nos plantea desde que posición va a encarar el libro. A partir de una canción de El Mato a Un Policía Motorizado, banda que tuvo su posteo en este blog, y que es emblema de la movida indie. Y el periodo elegido, (2004-2017) es interesante, ya que parte de un hecho, que fue clave para el desarrollo del indie en Argentina, como lo fue lo acontecido con el boliche “República de Cromañon”.
Al ser uno de los primeros, en hablar específicamente de este movimiento, no se cuentan con muchos antecedentes bibliográficos sobre el tema. Con lo cual, el trabajo realizado es doblemente bienvenido. Ya que está apoyado en diversas entrevistas hechas por el autor a los protagonistas y en otras, publicadas en diarios y revistas. Es decir, que es algo así, como la historia contada por sus protagonistas, los mismo que la vienen rockeando desde hace unos años. Pero acá es donde está la mirada inteligente del autor, donde además de saber cómo preguntar y qué, expone los distintos puntos de vista que existen entre los músicos (parte de un mismo colectivo si se quiere).


La mirada que tiene cada uno sobre cómo sonar, cómo llevar adelante su carrera, la movida independiente, discos, técnicas de grabación, y un largo etc. Toda está documentado en las páginas de este libro. Llevando un orden cronológico y dividido en capítulos (que a su vez permiten ser consultados por separado) el autor habla de recitales, edición de discos, surgimiento y disolución de bandas. Sin perder el hilo y llevándonos en una especie de cuento, donde al final, puede verse el camino transitado por cada una de las bandas mencionadas en el libro.
Además, los capítulos se encuentran separados por entrevistas a cada uno de los artistas que forman parte de esta escena. Comentando en parte sus gustos, formación musical, sonidos y como se imaginan un futuro no muy lejano.
Claramente que no están todas las bandas ni todas/os los artistas. Sería imposible mencionar a todas. Pero si es interesante, para tener una mirada general y cómo es que llegamos hasta acá. Y ahí me quiero detener, porque lo que sucede, es que luego de terminar de leer y llegar al año 2017, donde de alguna finaliza el libro, surgen las preguntas que cada uno tiene para responder. Si terminó ahí o si sigue. Cómo va a seguir a partir de ahora este movimiento.
En fin, me pareció interesante hacer un comentario sobre un libro que habla de los temas que se plantearon por acá. Como para cambiar un poco el esquema. Como en su momento y ahora hacen estos artistas. Queda para cada uno sacar sus propias conclusiones. Seguir buscando. Recorriendo todo lo que aquí se cuenta.  Ahora a sentarse, leer, descubrir, y disfrutar.