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26 de diciembre de 2013

Movimiento y color profundo



Hay ciertas voces que a uno lo conmueven. Esas voces que llegan directo al corazón de uno, cuando escucha alguna canción. Voces que transmiten determinados mensajes, y que dan gusto escuchar. La de Marina Fages es una de esas. La sensibilidad con la que interpreta las canciones tiene algo a lo que no estamos acostumbrados a escuchar últimamente. Pero no todo queda ahí. Pintar. Dibujar. Componer. Hacer música. Cosas que un artista puede hacer. Unos se abocan más una que a otras. Algunos combinan todas. Marina Fages también es una de ellas.
Y es que Marina es una artista tan versátil, que es difícil de encasillar (aunque nunca es necesario encasillar). Ya sea ilustrando las tapas de su disco (todas distintas entre sí) o dando clases dibujo. Atendiendo su disquería en Bs As (Mercurio) de música independiente. O cantando y tocando sola, junto a coequiper Lucy Patané o con su banda El Tronador.




Acompañada por melodías muy simples y dueña de una voz preciosa Marina nos lleva por un viaje de 9 canciones en su primer disco solista “Madera Metal”. Disco casi totalmente acústico y que suma algunos efectos.
Las letras (o quizás mejor dicho poesía) que forman parte de algunas de las canciones de “Madera Metal” son impecables. “Puedo confundirme como serán todas las fragancias/Cantar: madera, metal” la oímos cantar en la canción que da título al disco. Disco que la llevo a girar por Europa y hasta editar una versión japonesa del mismo. Con un arte de tapa similar pero con un toque oriental.
A Lucy Patané la conoció en el secundario tocando en bandas de hardcore-punk, un poco más acá en el tiempo hicieron realidad un proyecto juntas. El Tronador. Donde pusieron a rodar sus canciones, pero esta vez de la mano del folk.
Y porque quizás buscaban otro camino (por esa inquietud artística de ambas) decidieron seguir explorando y así juntas editaron recientemente “El Poder Oculto”, en el cual se ve reflejada la afinidad que entre ellas. “Dúo creativo, esperanza intacta, el momento preciso” como lo explican ellas. Canciones de Lucy. Canciones de Marina. Canciones de las dos. Arreglado, producido y totalmente realizado por ambas. Allí se escuchan charangos, guitarras, percusiones varias, banjos, clarinete, bombos, calimbas y pinkullos más algunas pinceladas de voces en algunos temas. 
Pocos son los artistas capaces de tanta variedad en su obra, estilos y maneras de manifestar su arte.  Por lo menos los que no muestran los medios actualmente. Vale la pena adentrarse en toda su obra. Mirando sus dibujos. Escuchando sus canciones. Ahí en las canciones de Marina hay sentimiento, corazón, independencia, poesía. Como reza el pizarrón que hay en la entrada de la disquería Mercurio “La música es todo”. Sin dudas.


 Marina Fages - Canción del Mene

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