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12 de febrero de 2017

Orquesta de señoritas

Uno puede escuchar una canción de algún artista que puede gustarle. Después quizás, escucha un disco (o más canciones) de ese mismo artista, y puede gustarle también. Y quizás después, tiene la oportunidad de ver en vivo a ese artista, y puede gustarle todavía más. Y creo que es en el vivo, donde uno termina de descubrir a los artistas. Esas canciones que salen de los parlantes (o de unos auriculares) interpretadas ahí, en vivo. Ese efecto de atracción que se genera, es todavía mas grande, si hay una especie de complicidad, entre el público y el/los artistas arriba del escenario, pero también entre los mismos artistas, sobre el escenario. Eso es lo que me pasó cuando primero escuché, y luego vi en vivo, a Las Taradas.
Como dije en el título, es una Orquesta de señoritas. Pero que no se entienda como una cuestión de género. Por un lado si, sus integrantes son mujeres, y por otro su sonido está emparentado con el sonido de las orquestas de los años 50, tanto desde la instrumentación, cantidad de integrantes y hasta, diría yo, la estética. Como traer a la actualidad aquellas orquestas que tocaban en los bailes.La propuesta de Las Taradas es muy interesante y a la vez atrapante. Quizás a los más grandes les traiga algo de nostalgia y buenos recuerdos y a los más jóvenes, los pueden cautivar esas canciones (que en algunos casos ya tienen más de 60 años) pero que en manos de Las Taradas suenan modernas.Como parte de un rescate emotivo (o mejor dicho musical), Lucy Patané (El Tronador, La Cosa Mostra, Diego Frenkel, y diversos proyectos con Marina Fages) y Paula Maffia (La Cosa Mostra, Paula Maffia Orgía, Boca de Buzón) deciden reunir a un grupo de artistas, todas con amplia trayectoria dentro del ambiente, ya sea como solistas o en banda.Sin embargo, decidieron, dejar de lado sus nombres, para tocar bajo un alias. Idea que no hace más que reforzar esa estética que mencionaba (a lo que suman su vestuario y arte de discos). Además de las ya mencionadas, Paula Maffia como “Doña Luisa Malatesta” en voz, cuatro venezolano, ukelele y acordeón, y Lucy Patané como “Lucía de Paco” en guitarra y voz, se les suman: Lu Martínez (Alvy Singer Big Band, Lu Martínez, Marina Fages y las chicas de Humo) como “Encarnación de los Males” en contrabajo y voz, Rosario Baeza (Los Primitivos, Les Mentettes Orchestra, Holy Cows) como “Exaltación de la Cruz” en violín y voz, Nati Gavazzo (El Melancólico Robinson y su Orquesta de Srtas) como “La Tía Nidia López do Pandeiro” en percusión y voz, Marcela Galván Alberti (Amores Tangos) como "Kelly G" en clarinete y saxo soprano, más la presencia eterna de Carla Branchini (PolleraPantalón, Alvy Singer Big Band, Nimbo) como “Cheetara Rodríguez”. A las que suman otras “Taradas” para ampliar la sonoridad de las canciones según lo necesite cada canción.


Con esta idea sale en 2012 “Son y se hacen”, donde aparecen versiones impecables de algunos temas de otras épocas, como la cumbia colombiana "Santa Marta" , la canción de M.E. Walsh "El Show del perro Salchicha" y también “Comin' Home, Baby!” de Ben Tucker.
Los arreglos vocales, con esas voces de diferentes colores y tonalidades, le dan un toque especial a cada canción. Sin necesidad de distorsión. La sonoridad. Los vientos, las cuerdas, las voces… todo parece sonar ensamblado. Nada fuera de lugar.
Pero los temas que causan más impacto, son los propios. El coqueteo de “Que no, que no”, con palmas y un ukelele, a la que se van sumando el resto de los instrumentos. Con una percusión impecable, logran un coqueteo, que se agranda mas aún con la letra: “Soy culpable de una caricia, de algún besito que yo te di”.
Imposible no trasladarse a las viejas canzonettas, cuando suena el violín de “La Parranda”, que invita a moverse, a bailar y terminar cantando todos juntos: “Por qué el amor es traicionero, soy parrandera para que lo he de negar”. Y hasta se permiten incursionar en otros idiomas, como la francesa y romántica “Cou Cou” o “Americanizada” cantada en portugués.
Después vendría el reciente “Sirenas de la jungla” (2015). Un poco más melancólico y más variado en estilos que el anterior y además con cinco temas propios. Como el bolero “La preferida” (“No quiero ser la única, quiero ser la preferida”) uno de los puntos altos del disco. O “No me entiendes”, donde un contrabajo sirve de introducción, para esta canción, que también tiene una sección de vientos muy atractiva. Jugando entre el inglés y el español, y que recuerda el sonido de las grandes orquestas americanas (de esas que uno ve en las películas, tocando en un gran salón).
Pero además hay algunas versiones, como “En bancarrota” de Leonor Marzano, famosa por haber integrado el Cuarteto Leo. La excepcional “Canción del jangadero” de Dávalos y Falú, y hasta un Medley que incluye desde “Perfidia” hasta “Había una vez una gata” de Pescetti, nuevamente permitiéndose jugar con las canciones para niños.
Desde los arreglos cuidados de cada canción hasta la simpleza con la que interpretan cada una ellas. Alegría, baile y precisión. Algo, de lo que podemos escuchar en la música de Las Taradas.
 
"Que no, que no" - Las Taradas

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