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1 de mayo de 2017

Actores frente al Mar


Cada vez es más difícil hablar de géneros. No sé si alguna vez fue fácil, o si es necesario hablar de géneros en la música. Lo cierto es, que cuando escuchamos algo nuevo y queremos compartirlo con nuestros conocidos, enseguida alguien pregunta “che, pero ¿qué tocan?, ¿Qué música hacen?”. Una cuestión que desde hace un tiempo resulta complicada de responder. Por varios motivos. Porque el artista se mueve por varios de esos “géneros”, o porque escapa a las que serían las estructuras básicas del género en cuestión.
Pero esto no es de ahora. Desde siempre, en la historia de la música, cada vez que surgía algo nuevo; gente con ganas de hacer cosas distintas, de experimentar, enseguida aparecían las etiquetas. “Este es grupo es...”, “una banda de…”.
No creo que ni los Clash, ni los Pistols y mucho menos los Ramones hayan dicho “Che ¿y si nos ponemos a tocar PUNK?”. Ni tampoco Desmond Dekker o Marley se hayan planteado empezar a tocar REGGAE. Siempre primero surgieron las bandas. Planteando ritmos, melodías y hasta letras diferentes a lo conocido hasta el momento. Y luego las etiquetas. Etiquetas que luego se volvían complicadas de sostener, porque cuando alguien planteaba algo que se corría un poco del género “tradicional” aparecían otros como “Pop-punk”, “Post-Punk”, “garaje-rock”, “skate-rock”, etc.
Es cierto, que alguien (artista/banda) pueda tomar como influencia determinados sonidos, y de hecho ocurre casi siempre en el comienzo, hasta que después encuentran su propio camino. Que puede seguir la misma línea de un principio o no.
Por eso y como dije (y para concluir así el post no queda tan largo) cada vez es más difícil hablar de géneros.
Cuando uno escucha por primera vez a Mejor Actor De Reparto enseguida queda boyando si intenta poner alguna etiqueta. Más allá de que seguramente, a la primera escucha, uno queda con la cabeza volada.
Mauro Duek en voz y guitarra, Alejo Lecuona en bajo y coros, Matías Montes en batería y Nicolás Martín en guitarra y coros, le sacaron el polvo a los cánones tradicionales del rock. Empezando en 2013 con su primer disco homónimo, entre guitarras aceleradas al frente y voces melancólicas y desgarradas.


Es notable, como los diferentes sentimientos (quizás de experiencias personales del autor), son reflejadas en las letras, y a su vez expresadas con la emoción necesaria, en canciones con ritmos frenéticos y melodías contagiosas. Temas como “Abiertamente falso”: “Tanta gente que se habla, no se conocen, no me conocen y yo, sigo riéndome, sin saber de qué” o “Tan lejos para encontrarte”: “Sueña con la primavera en otro lugar y de otra manera; y quién no, ¿a quién no le gusta entrar en otro lugar?”.
Luego de que Ramiro Colomer reemplace en batería a Matías y de la salida de Nicolás, aparecería “Humilde Frente al Mar” (2016). Un segundo disco, con sonidos más tranquilos. Y donde se observa una maduración tanto compositiva como en los sonidos.
Tranquilidad que se ve reflejada en canciones como “Caminando sin fondo” o “Yo me voy”, pero donde también aparece “6to C” (“tiene que haber otra forma de volver reciclar no tiene porque ser triste”), en donde si bien hay bases más claras, las guitarras sucias van al frente, mientras que las palabras, parecen ser escupidas por quien las canta. Una línea que se mantiene a lo largo de todo el disco.
Sonidos limpios, sin aditamentos, que permiten apreciar el mensaje de cada canción. Guitarras al frente y bases a la altura de cada canción. Emoción y sentimiento. Algo de esto se escucha cuando ponemos por primera vez Mejor Actor de Reparto y seguramente dan ganas de escucharlo una y otra vez más.

"El Oscar" - Mejor Actor De Reparto

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